Después de semanas de exposición al sol, playa, piscina o actividades al aire libre, nuestra piel suele mostrar los efectos del verano. Aunque durante estos meses solemos prestar más atención a la protección solar, la radiación ultravioleta puede provocar cambios que no siempre son visibles de inmediato.
Por eso, septiembre es uno de los mejores momentos del año para realizar una revisión dermatológica. Comprobar el estado de la piel tras el verano permite detectar posibles alteraciones de forma precoz y recibir las recomendaciones adecuadas para mantener una piel sana durante todo el año.
¿Cómo afecta el verano a la piel?
La exposición al sol tiene efectos tanto inmediatos como acumulativos. Además del bronceado, la radiación ultravioleta puede favorecer la aparición de manchas, acelerar el envejecimiento cutáneo y aumentar el riesgo de desarrollar determinadas lesiones en la piel.
A esto se suman otros factores habituales durante las vacaciones, como el cloro de las piscinas, la sal del mar, el viento o los cambios de temperatura, que pueden provocar sequedad, irritación o empeorar algunas enfermedades dermatológicas como la dermatitis o la rosácea.
Aunque muchos de estos efectos son leves, conviene prestar atención a cualquier cambio que aparezca tras el verano.
Observa tus lunares
Uno de los principales motivos para acudir al dermatólogo después del verano es revisar los lunares y otras lesiones pigmentadas.
La mayoría de los lunares son completamente benignos, pero es importante vigilar si alguno ha cambiado de tamaño, forma o color, si presenta bordes irregulares o si comienza a picar, sangrar o producir molestias.
Una forma sencilla de recordar qué aspectos deben llamarnos la atención es la conocida regla ABCDE:
- A de Asimetría: una mitad del lunar no es igual a la otra.
- B de Bordes: los contornos son irregulares o poco definidos.
- C de Color: aparecen diferentes tonalidades dentro de la misma lesión.
- D de Diámetro: supera aproximadamente los seis milímetros o aumenta de tamaño.
- E de Evolución: cualquier cambio respecto a su aspecto habitual.
Ante cualquiera de estas señales, es recomendable consultar con un especialista.
Las manchas también merecen atención
Después del verano es frecuente que aparezcan manchas provocadas por la exposición solar, especialmente en el rostro, el escote o las manos.
En muchos casos se trata de lentigos solares, unas lesiones benignas relacionadas con el daño acumulado por el sol. Sin embargo, existen otros tipos de manchas que requieren una valoración médica para establecer un diagnóstico adecuado.
El dermatólogo podrá determinar si se trata de un cambio normal o si es necesario realizar un seguimiento o tratamiento específico.
No olvides proteger tu piel todo el año
Aunque el verano haya terminado, la protección solar sigue siendo importante.
Los rayos ultravioleta continúan estando presentes durante el otoño y el invierno, especialmente en actividades al aire libre. Utilizar un protector solar adecuado, evitar la exposición en las horas centrales del día cuando sea posible y protegerse con ropa, gafas de sol o sombreros son medidas sencillas que ayudan a prevenir el daño cutáneo.
La prevención es la herramienta más eficaz para reducir el riesgo de lesiones relacionadas con el sol.
¿Cada cuánto tiempo conviene hacerse una revisión?
No existe una única recomendación válida para todas las personas.
Quienes tienen muchos lunares, antecedentes personales o familiares de cáncer de piel, piel muy clara o han sufrido quemaduras solares importantes deberían seguir las indicaciones de su dermatólogo sobre la frecuencia de las revisiones.
En personas sin factores de riesgo, una exploración periódica de la piel y acudir al especialista ante cualquier cambio llamativo suele ser suficiente para mantener un adecuado control.
La detección precoz marca la diferencia
Muchas enfermedades de la piel, incluido el cáncer cutáneo, presentan un mejor pronóstico cuando se diagnostican en sus fases iniciales. Por eso es importante no restar importancia a los cambios que observemos en nuestra piel y consultar siempre que exista alguna duda.
Dedicar unos minutos a revisar la piel tras el verano puede convertirse en un gesto sencillo con un gran impacto sobre nuestra salud.
En Clínica Médica Goya contamos con especialistas que pueden valorar el estado de tu piel, resolver cualquier duda y realizar una revisión completa para ayudarte a detectar de forma precoz cualquier alteración. Cuidar tu piel hoy es invertir en tu salud del mañana.

