Manos y pies fríos: cuándo es algo normal y cuándo puede indicar un problema de circulación

Con la bajada de las temperaturas es habitual empezar a notar las manos y los pies más fríos. En la mayoría de los casos se trata de una respuesta completamente normal del organismo frente al frío.

Sin embargo, cuando esta sensación es muy frecuente, aparece incluso en ambientes templados o se acompaña de cambios de color, dolor u otros síntomas, puede ser conveniente realizar una valoración médica.

¿Por qué se enfrían primero las extremidades?

Cuando estamos expuestos a temperaturas bajas, nuestro organismo intenta conservar el calor para proteger los órganos vitales.

Para conseguirlo, los pequeños vasos sanguíneos de las zonas más alejadas del centro del cuerpo pueden contraerse temporalmente. Como consecuencia, disminuye el flujo sanguíneo superficial y sentimos especialmente fríos los dedos de las manos y de los pies.

Esta respuesta es normal y suele desaparecer progresivamente cuando recuperamos una temperatura confortable.

Cuando el frío aparece con cambios de color

Algunas personas experimentan episodios en los que uno o varios dedos cambian claramente de color al exponerse al frío o en determinadas situaciones de estrés.

Pueden adquirir primero una tonalidad pálida, posteriormente azulada y finalmente rojiza al recuperarse la circulación.

Este tipo de episodios puede estar relacionado con alteraciones de la respuesta de los vasos sanguíneos y merece una valoración cuando ocurre de manera frecuente, intensa o dolorosa.

Otras señales a las que prestar atención

No debemos valorar únicamente la sensación de frío.

Dolor al caminar, heridas que tardan demasiado tiempo en cicatrizar, cambios persistentes en el color de la piel, pérdida de sensibilidad o diferencias importantes de temperatura entre una extremidad y otra son señales que conviene consultar.

Determinados factores aumentan además el riesgo de desarrollar problemas vasculares, como fumar, padecer diabetes, presentar niveles elevados de colesterol o hipertensión arterial.

En estas personas es especialmente importante prestar atención a los cambios que aparecen en las extremidades.

¿Cómo se estudia la circulación?

Cuando existe sospecha de un problema vascular, el especialista puede realizar una exploración y recurrir a diferentes pruebas para estudiar cómo circula la sangre a través de arterias y venas.

Una de ellas es el ecodoppler, una técnica no invasiva que permite valorar el flujo sanguíneo y detectar determinadas alteraciones vasculares.

El diagnóstico adecuado permite diferenciar una respuesta normal al frío de situaciones que requieren seguimiento o tratamiento.

No normalizar síntomas persistentes

Tener las manos frías en un día de otoño no suele ser motivo de preocupación. La situación cambia cuando el síntoma es constante o aparecen dolor, alteraciones de sensibilidad o cambios visibles en la piel.

En Clínica Médica Goya contamos con especialistas en Angiología y Cirugía Vascular y tecnología Ecodoppler Color para el diagnóstico de enfermedades que afectan al sistema circulatorio.

Escuchar las señales de nuestro cuerpo y consultar cuando algo cambia de forma persistente permite detectar posibles problemas de manera precoz y actuar antes de que afecten a nuestra calidad de vida.